Periodismo
en Tiempos de Guerra
Fuego cruzado a la verdad
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"Lo
que tienen en común todas las guerras es siempre la
mentira y el engaño", afirmó Raúl
Sohr.
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La
confiabilidad de la información durante los conflictos bélicos
es puesta en duda por reporteros que han desempeñado sus
labores en medio de las balas y el fuego de las bombas. Tito Drago,
Raúl Sohr y Rafael Cavada contaron su visión.
Si
obtener información es tarea difícil para el periodista
en el día a día, la situación se torna realmente
crítica cuando la guerra es el campo de acción. Bombas,
balas, heridos, ciudades destruidas son el ambiente de trabajo de
un corresponsal de guerra, mientras que el ocultamiento de información
y la censura se convierten en su sombra inseparable. En medio de
este escenario, hablar de periodismo veraz y oportuno parece ser,
al menos discutible.
Así
lo confirman quienes han dedicado parte de su vida a esta riesgosa
labor y que se han enfrentado a una verdad entre comillas. Una verdad
en tiempos de guerra.
Raúl
Sohr, analista internacional y por años corresponsal de guerra
reconoce que la verdad es uno de los bienes más escasos en
medio de los conflictos bélicos. "Lo que tienen en común
todas las guerras es siempre la mentira y el engaño. La entrega
de informaciones falsas a la prensa por parte de los militares es
considerada una práctica de sentido común en tiempos
de guerra".
Sohr
cita como ejemplo su experiencia en la guerra de Kosovo, donde las
presiones políticas y las "argucias militares"
dificultaban de sobremanera el trabajo de los corresponsales, pues
las fuentes oficiales acostumbraban ocultar informaciones.
Un
escenario similar fue el que se vivió hace unos meses en
Irak. Rafael Cavada, egresado de nuestra Escuela y uno de los dos
corresponsales chilenos que cubrieron el conflicto, cuenta que las
dificultades para la prensa no sólo se limitaban a la escasa
información. El fantasma de la censura no tardaría
en aparecer y poner un nuevo velo sobre la verdad. "Llegó
un momento en que las autoridades irakíes decretaron que
el material de los corresponsales debía ser revisado antes
de enviarlo a las distintas cadenas de televisión".
Pero
los obstáculos para llegar a la verdad no terminan allí.
Las restricciones a la prensa comienzan a manifestarse mucho antes
de llegar al frente de combate, restringiendo, incluso, el ingreso
de corresponsales a las zonas de conflicto. "En la Guerra del
Golfo, por ejemplo, EE.UU. comenzó a regular la entrega de
visas a los periodistas extranjeros que querían ingresar
a Irak para cubrir la guerra". Una práctica que se repitió
este año en Irak y que fue denunciada por muchos reporteros
que no pudieron entrar a ese país.
La verdad en la mira
Se
dice que el conflicto mejor cubierto de los últimos años
ha sido el que azotó hace unos meses al pueblo irakí,
dado el gran despliegue periodístico que llegó hasta
ese lugar para dar testimonio de lo ocurrido. Sin embargo, la información
que tenemos sobre él es bastante escasa. Por televisión,
las imágenes de heridos en los hospitales, los bombardeos
y los militares estadounidenses realizando tácticas de guerra,
dieron la vuelta al mundo, pero ¿sabemos a ciencia cierta
cuál fue el saldo de muertos que dejó este conflicto?.
Una
pregunta que tal vez no muchos se han hecho. Y los que obtengan
una respuesta de seguro apelarán a las cifras oficiales que
no siempre -o casi nunca- son fieles a la realidad.
"Para
saber realmente para dónde va una guerra, hay que tener un
contacto en el Pentágono". Así reflexiona Tito
Drago, destacado periodista hispano argentino quien también
ha trabajado cubriendo conflictos internacionales, refiriéndose
a la dificultad de obtener información fidedigna en medio
de una guerra.
Pero
lo cierto es que conseguir un informante en el Pentágono
es una tarea, por decirlo menos, infructuosa para cualquier periodista.
La pregunta entonces es ¿qué hacer para encontrar
información verídica sin recurrir a fuentes oficiales?
La
respuesta de Drago apunta a buscar fuentes alternativas, de manera
de poder plasmar, desde los civiles, el ambiente de la guerra. "Los
periodistas debemos incorporar a la gente para hacer información".
A juicio de este analista, el corresponsal debe buscar "la
otra mirada" como contrapeso a los múltiples impedimentos
para llegar a la tan ansiada verdad a la que aspira el periodismo.
"Hay que mirar desde todos los puntos de vista, que nuestra
verdad sea lo más completa posible".
Cavada
respalda la tesis de su colega hispano, aludiendo a una anécdota
que confirma a esta estrategia como una de las maneras para conseguir
información veraz y de primera mano. " Recuerdo que
uno de mis compañeros en Irak salió un día
a comprar tomates a las calles de Bagdad. Conversando con el vendedor
se enteró que la ciudad se encontraba sin agua, situación
que no había sido informada por las autoridades. Luego de
unas horas volvió al hotel con una información que
nadie manejaba y además con unos lindos tomates."
El valor de estar in situ
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Rafael
Cavada y Tito Drago fueron los profesionales encargados de
comentar la charla de Sohr.
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Al
tomar conciencia de las trabas que deben sortear los corresponsales
de guerra, surgen las suspicacias respecto a cuál es la utilidad
de tener a un periodista en medio del conflicto.
El
mismo Sohr narra que su experiencia en las zonas de conflicto no
ha sido lo que el público cree cuando ve las imágenes.
"La mayoría del tiempo los periodistas no pueden salir
de los hoteles, sólo pueden presenciar la guerra desde la
ventana de la habitación". Agrega que incluso, los editores
de los medios están mejor informados sobre la guerra que
los mismos corresponsales en terreno y son éstos los que
le indican al reportero dónde está el centro de la
noticia.
Tito
Drago va incluso más allá, afirmando que simplemente
" no es posible reportear en el frente de batalla".
De
hecho, muchas de las noticias difundidas por la prensa obedecen
a trascendidos o comunicados de prensa que suelen carecer de fundamentos
sólidos. "El ambiente te intoxica de rumores, no sabes
lo que está pasando en realidad", agrega Sohr.
El
analista de Chilevisión y experto en temas bélicos
señala que pese a que la función de la mayoría
de los corresponsales es inútil por todas las dificultades
que enfrentan al interior de un escenario bélico, su trabajo
tienen un valor incalculable. "El valor del periodista de guerra
es el color, el ambiente que entrega a través de sus notas
y que permite conocer la guerra más allá de las informaciones
oficiales".
Más
allá de esta cercanía con la guerra, la presencia
de la prensa en la zona de conflicto, advierte Sohr, cumple otra
función, aún más importante que la primera:
el testimonio patente e innegable de las atrocidades que se cometen
al amparo de las guerras. Cientos de personas pueden presenciar
una masacre, pero ninguno de sus testimonios será tan revelador
ante los ojos del mundo como el lente de una cámara. Ésta
es, sin duda, la mayor responsabilidad de los corresponsales de
guerra.
Ver sitio oficial
del coloquio
| Michelle
Zarzar |
Martes
9 de septiembre, 2003
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